1.- Hace unas horas mi fleco estaba desastroso pues no me dejaba ver, no es alaciaba bonito y aparte se sentía súper incómodo pues rozaba con las pestañas. Entonces, lo más lógico era ir con mi estilista. Y fui. La cosa es que siempe que iba había música alegre toda la estancia ahí y me la pasaba bomba platicando con mi estilista o escuchando las pláticas de la manicurista y la recepcionista. Pero esta vez todo fue diferente, porque en el lugar todo era SILENCIO. Era como si se hubiera ido la luz pero las secadoras y las planchas aún pudieran funcionar por pilas superpoderosas que no se consumen tan rápido. Al llegar todo el personal estaba reunido, platicando fúricamente sobre algo que había pasado y que me moría por saber (soy mujer, pues qué). Mientras platicaban, mis clases de lógica sirvieron para algo porque lo descifré todo. Lo que pasó fue que vino un tipillo de algún sindicato o cámara y les dijo que no podía utilizar música en su establecimiento y que, si lo hacían, debían pagar una cuota de $350 pesos por "regalías". ¿QUÉ CARAJOS? Después de cortarme el pelo y salir feliz por mi nuevo corte, es obvio que lo primero que hice fue entrar a google y ver qué onda, si los habían estafado o qué. Y para nada: eso sí existe. Se llama Somexfon y es una estupidez, si me lo preguntan. ¿Qué caso tiene la música si se le restringe tanto? Yo creo en todo eso de no ocultar el arte y lo redundante de esconderlo en casas de coleccionistas ricachones, WHATEVA, pero en serio que esto me parce ridículo. No creo que sea un problema usar música para una estética, ¿Cobrarte $350? En ese momento me di cuenta de que el dinero nada más no termina de matar cosas. Algo tan virtual como lo es el dinero, la gente tiene prioridades muy pobres. Y si el fin de la música distribuida es el dinero, con mayor razón todo este mundo sufre y tiene el concepto de maldad rondando por sus vidas.
Todo esto me recuerda a una película llamada RIP: A Remix Manifesto, donde se plantea el problema de las regalías porque un tipazo como Girl Talk usa miles de canciones para sus mashups. Haciendo cuentas, sus demandas ascienden a millones y millones de dólares, pero él sigue haciendo música y él ni siquiera da conciertos, ofrece FIESTAS MASIVAS (el que asistió al últim concierto sabe que digo la pura verdad). La película ridiculiza tanto ese tipo de asuntos legales que para fondos musicales usa canciones de dominio público como las mañanitas y otras clásicas. Ahora que tal vez escuche las mañanitas o a Miguel Aguilar en la estética a la que voy, me mueve esta idea de decir que todo es tan ridículo, que creo estar encontrando uno de los factores principales de la muerte del arte como tal. Ya murió la poesía, matemos lo demás.
Si quieren ver RIP: A Remix Manifesto, aquí la primera parte y ya en la barra de vídeos vienen las demás.
2.- Las cosas bien, todo muy tranquilo. Ya en poco tiempo saldré del servicio, aunque espero quedarme un poco más. Eso sería bonito. Si no pasa eso, bueno, tengo otros proyectos por ahí. Fotografía, tesis, todo eso que he postergado. Y no es que el servicio me detenga, pero sí consume mucho tiempo. Y sin tiempo no hay viviiiir. Dicen.
3.- Oscuridad y Luz.

4.- Siempre he pensado que el odio es unapasión titánica, una más poderosa -y por mucho- que el amor. El amor te pone idiota, paranóico, triste, lo que tú quieras. Se siente bien, pero lo hace. El odio, por su parte, te enceguece, te consume, literalmente te abraza. Como esta película de Silent Hill, la niña -representando el máximo odio sentido- abraza a la figura maternal. LA ABRAZA. El odio es todo eso que te persigue, como que sueles estar en un estado ciego (pasional) pero consciente de las cosas (el acontecer). El amor, en cambio, te mueve a un estado de condescendencia. Del odio nace todo lo malo, del amor no nace -necesariamente- todo lo bueno, así que el odio tiene un territorio muy fijo, muy marcado. Sabe a lo que va. Todo es especulación, pero así es cuando se teoriza sobre cualquier cosa. Interesante la lucidez del odio, pues.
4.1.- Se rumora que ya hay Silent Hill para Wii. La vida es buena, indeed.
Pronto: más teorizar! más amor! más juegos! más inconformidades estéticas (y de mi estética!)
Nine inch nails - Head DownEtiquetas: Esas Cosas Que Tanto Odio Y Que Me Gusta Pregonar, Subjetivismo de mediana calidad