sábado, julio 09, 2011

All the young dudes

1.- Una de las cosas que me ha pasado por la cabeza últimamente, es que yo llegué a la filosofía a muy temprana edad. Todo el mundo me dice lo magnífico que es haber salido de la carrera tan joven y muchas cosas más... sin embargo, siento que esos primeros semestres no los aproveché como debí (donde tuve materias EXTRAORDINARIAS, como lógica o cosmovisiones relgiosas (la cual cambió mi perspectiva acerca de la religión). Y así, ya cuando tengo 23 años y se me facilita mucho leer los textos, noto lo mucho que me gustaría volver a tener todo un semestre dedicado a Wittgenstein o volver a tomar clases sobre el judaísmo.

Ahora bien, quizás hay un pequeño error en lo que escribí: tal vez 17 años no es una edad jovenzuela para entrar al mundo de la filosofía, lo triste es que mi educación secundaria-preparatoria no fue la más acertada y jamás me dieron razones para sentir que mi decisión era la mejor que había tomado en la vida. Es muy diferente el hecho de que los profesores en el área de humanidades me hayan caído bien, con que sus clases me hubieran dado el incentivo para decir "sí, estoy haciendo lo correcto". Como diría mi mejor amiga de la universidad: "no tengo muy en claro por qué estoy aquí, sólo sé que no me veo en otro lado y que me siento en el lugar correcto". Y sí, así me sentía, como si fuera un segundo hogar. No sé si los directivos o profesores no tomen en cuenta que aunque sea 1 de 40 pelagatos entraría a esta carrera, pero deberían fijarse que un equilibrio educativo es lo mejor. Y esto, en lugar de verlo del lado negativo, me hace pensar algo bonito: si un día llego a dar clases de filosofía, sé que lo voy a hacer muy bien, porque en lo más escondido y recóndito de mi corazón, sé que un día, de un grupo de 40 alumnos, uno querrá que le dé una clase de calidad y que le haga sentir que toma la decisión correcta al estudiar eso. Y con ese alumno sabré que mi trabajo va bien.

2.- Uno sabe que los mejores días terminan con fuego y disparándole a una patrulla.



3.- Creo que me hizo un poco de daño ver tantas veces la película de Un Hombre Serio, porque han ocurrido tantas cosas a mi alrededor (que no directamente a mi), que sólo agito los brazos y preguntar qué estoy haciendo mal. He visto cómo gente gana su trabajo por lambisconería y nada de esfuerzo, cómo la gente cobarde aplica su astucia para ir sobreviviendo la vida y bueno, qué cosa. Sin embargo, un día que estaba con mi mamá, ella me dijo esta frase "que les vaya como les vaya" y me dijo el discurso-mamá de estar agradecida por tener casa, alimento, una maestría y mis caprichos que me puedo dar con lo que tengo. Y pues sí, yo no soy la Justicia como para saber qué merecen o no los demás. Así que es una gran lección: dejar de señalar y mejor seguir con nuestros asuntos. Concluyo también, que mi mamá es una gran persona.

4.- Mis planes a futuro, qué nerrrrvios. Pero todo saldrá bien. Espero. Major Tom está conmigo.

David Bowie - Space Oddity

3 comentarios:

Carlos A. Romero C. dijo...

Pero, y si tus acentos fueran bloqueados, interrumpidos y ninguneados gracias a la intervención de la lambisconería y la cobardía?
Es cierto que uno se amarga la vida pensando en ello y que es mejor poner el esfuerzo en nuestros asuntos; pero también, pinche gente horrible.

Carlos A. Romero C. dijo...

dios mío, escribí "acentos".
que pedo.
quise decir: "asuntos"

Rodo dijo...

La clave para una buena clase es solamente saber tratar a los alumonos, saber robar su atención. El fino arte de la persuasión.